Transformación a la Escuela Nacional de Ingenieros
Palacio de Minería

En 1867, tras triunfar la República, Benito Juárez expide el 2 de diciembre la Ley Orgánica de Instrucción Pública en el Distrito Federal que convierte al Colegio de Minería en la Escuela Especial de Ingenieros. Así se establece la carrera de Ingeniero Civil reconociendo a la ingeniería como una ciencia.

En la Escuela Especial de Ingenieros, además de la Ingeniería Civil, se imparten las nuevas carreras de Ingeniería Mecánica, Electricista, Hidrógrafo y Agrimensor, y se modifica la de Ingeniero en Minas. Por la misma Ley se establece también la incorporación de cursos preparatorios para la carrera de Minero en la Escuela Nacional Preparatoria que era una dependencia en ese entonces del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública.

Durante el Porfiriato, la Escuela de Ingenieros participó de forma importante de la construcción de infraestructura en el país. Sus alumnos colaboraron en el tendido de líneas férreas, en la modernización de puertos y en la creación de redes de distribución de agua potable y atarjeas. También surgieron importantes laboratorios, como el de Resistencia de Materiales de Construcción y el de Máquinas.

De 1876 a 1911, durante la era porfiriana, los hombres de ciencia mexicanos gozaron de un ambiente de estabilidad, lo que les permite estudiar la realidad mexicana y buscar el mejoramiento del país a través del uso de la ciencia moderna. Con ello se da un decidido impulso para crear nuevas instituciones académicas, publicaciones y sociedades científicas que impulsaron la formación de nuevos cuadros de profesionales y hombres de ciencia mexicanos.

Uno de estos hombres fue el ingeniero Antonio del Castillo, quien estuvo profundamente vinculado al desarrollo de la ciencia aplicada con una clara relación a la industrialización del país.

En 1883 se adscribe la Escuela Especial de Ingenieros al Ministerio de Justicia e Instrucción Pública y se le cambia el nombre a Escuela Nacional de Ingenieros (ENI). Se crean las carreras de Ensayador, Telegrafista, Ingeniero Topógrafo e Hidrógrafo, Ingeniero Industrial, Ingeniero de Caminios, Puentes y Canales, Ingeniero de Minas y Metalurgista e Ingeniero Geógrafo. Y en 1889 se crea la carrera de ingeniero electricista

En 1910, además de marcar el inicio de la Revolución Mexicana, fue el año de la reorganización de la Universidad Nacional. La Escuela Nacional de Ingenieros pasó a formar parte de ella. A pesar de las hostilidades nunca dejaron de impartirse las clases. Poco a poco los avances tecnológicos se fueron reflejando en los intereses de la Escuela.

A partir de los años veinte la industria comenzó su electrificación, por lo que la ingeniería eléctrica inicia su desarrollo. La generación de electricidad se puso en primer plano y la ENI se vinculó más con el sector privado para garantizar una mejor formación de sus alumnos.

En 1927 el director Mariano Moctezuma impulsa la fusión de las carreras ingeniero Mecánico e Ingeniero Electricista en una sola, la de ingeniero Mecánico Electricista, para dar respuesta a la necesidad de contar con profesionales capacitados para atender la demanda de una red eléctrica que cubriera todo el país.

Biblioteca histórica del Palacio de Minería

En 1929, la Universidad Nacional de México obtiene su autonomía pasando a llamarse desde entonces Universidad Nacional Autónoma de México. En la Escuela Nacional de Ingenieros se crea la carrera de Ingeniero Petrolero la cual cobraría mucha relevancia nueve años después tras la expropiación petrolera.

En 1933 se crea la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas con base en la Escuela Nacional de Ingenieros que se separa en 1935 en dos escuelas: la de Ingeniería y la de Física y Matemáticas. En ese mismo año se crea la carrera de Ingeniero Geólogo.