
Tres años después de que la Facultad de Ingeniería (FI-UNAM), a través de su Unidad Integral de Género (UIG), promoviera la jornada de bordado como acción simbólica para reflexionar sobre la igualdad, el pasado 25 de febrero se realizó nuevamente bajo el título Bordando para nombrar. Esta actividad participativa y colectiva busca consolidarse como un espacio de memoria y reconocimiento, resignificando el bordado como herramienta de reflexión para cuestionar estereotipos de género y visibilizar la presencia y aportaciones de las mujeres en el ámbito STEM, fortaleciendo su lugar dentro de la comunidad universitaria.
La doctora Ana Beatriz Carrera Aguilar, titular de la UIG-FI, explicó que ‘nombrar’ implica reconocer trayectorias, y contribuye a crear referentes para las nuevas generaciones, —ya que ‘lo que no se nombra no existe’, una premisa particularmente relevante en campos como la ingeniería, donde la presencia femenina sigue siendo minoritaria— y visibilizar los aportes de las mujeres, que resulten en inspiración para estudiantes que comienzan su formación universitaria: "Cada vez son más quienes impulsan la igualdad sustantiva y el reconocimiento de la labor académica de mujeres STEM", destacó.
A esta jornada se sumaron integrantes de la facultad de Ciencias y de Veterinaria para la intervención de sus batas de laboratorio —sustituir la palabra "Académico" por "Académica", añadir su nombre e incorporar elementos decorativos personales—, lo que funcionó como afirmación identitaria y declaración pública de pertenencia, al tiempo que propició diálogo, acompañamiento y un espacio de escucha frente a las exigencias cotidianas.
En entrevista, académicas participantes coincidieron en que la actividad fortaleció el vínculo docente-estudiantado, además de visibilizar prácticas de género aún presentes en la formación profesional; destacaron la responsabilidad de construir ambientes colaborativos e incluyentes para mujeres, hombres y personas de la comunidad LGBTIQ+, así como la importancia de reconocer el trabajo cotidiano que sostiene la vida universitaria. Por su parte, alumnado asistente valoró la recuperación de referentes femeninos en la ciencia y la ingeniería, y la oportunidad de desarrollar habilidades socioemocionales.
La jornada Bordando para nombrar demostró que la educación universitaria va más allá de la transmisión de conocimientos técnicos: también implica construir comunidad; como señala Francesca Gargallo Celentani en Las bordadoras de arte (2020), "una puntada nunca es un hecho banal", cada hilo cuenta una historia y cada nombre reconoce una trayectoria, al tiempo que se fortalece una identidad universitaria más justa e incluyente.