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Investigación y Vinculación
2026-02-25
Movilización temprana transforma la UCI
En el LAN Experience en la FI-UNAM, médicos intensivistas destacan tecnologías y trabajo multidisciplinario.
Por: M. Ed. Aurelio Pérez-Gómez
Fotografía: Eduardo Martínez Cuautle
Comunicafi
Doctor Manuel Garay

En el marco de la LAN Experience: Recuperación temprana del paciente crítico, realizada el pasado 25 de febrero en el auditorio Sotero Prieto, la Facultad de Ingeniería de la UNAM presentó las ponencias del bloque Movilización temprana transforma la UCI, impartidas por los doctores Manuel Garay, médico internista y presidente de la Asociación Colombiana de Medicina Crítica y Cuidado Intensivo, y Eduardo Alberto González Escudero, jefe de terapia intensiva en el Hospital Ángeles de las Lomas y médico adscrito al Instituto Nacional de Cardiología. Las conferencias estuvieron dirigidas a estudiantes, docentes y profesionales interesados en fortalecer el diálogo interdisciplinario entre la ingeniería y la medicina crítica, con el propósito de mejorar la recuperación de pacientes en estado grave.

En la ponencia La movilización temprana en el paciente crítico

, el doctor Garay explicó que la inmovilidad en la UCI no puede considerarse reposo terapéutico: "Debe entenderse como una condición patológica, y si no intervenimos oportunamente se convierte en una patología iatrogénica que contribuye directamente al síndrome post-UCI", una premisa, afirmó, que replantea prácticas tradicionales en las unidades de cuidados intensivos, donde durante años el reposo absoluto constituyó parte central del tratamiento. Más del 40 por cieno de los sobrevivientes a una estancia en UCI, añadió, desarrollan debilidad muscular adquirida que puede persistir cinco años después del alta y afectar la autonomía física, cognitiva y emocional del paciente y su familia, condición que limita la movilidad y dificulta la reincorporación laboral y social. Con base en evidencia proveniente de un metaanálisis (2022), señaló que la movilización iniciada antes de las 72 horas reduce significativamente esa debilidad, acorta los días de ventilación mecánica y disminuye la estancia hospitalaria.

Asimismo, abordó el impacto del delirio —una alteración de la estructura del pensamiento del paciente agitado que no logra conectarse con la realidad — que afecta, según una publicación de Wesley, a cerca del 70 por ciento de los pacientes que egresan de la UCI, quienes no logran reintegrarse laboralmente por incapacidad cognitiva. En este contexto, subrayó que la movilización temprana debe acompañarse de protocolos de seguridad y de un trabajo coordinado entre médicos, enfermeras, terapeutas físicos, la familia e ingenieros biomédicos. Al concluir, destacó el uso de tecnología robótica en pacientes neurocríticos y llamó a individualizar las intervenciones con criterios clínicos precisos: "La movilización temprana ya no es un cuento; debemos individualizar las terapéuticas de precisión, supervisadas con tecnología y aplicadas con estrictos criterios de seguridad en nuestros pacientes", puntualizó.

En la segunda ponencia, Indicadores de calidad y nutrición clínica en terapia intensiva, el doctor González Escudero subrayó que los equipos multidisciplinarios son indispensables ante la creciente complejidad de los pacientes, resultado del envejecimiento poblacional y de la presencia de múltiples comorbilidades, factores que demandan una coordinación más estrecha entre especialidades y una gestión eficiente de los recursos. "Estamos en la Facultad de Ingeniería para que vean cómo todo lo que ustedes colaboran y gestionan nos permite tener terapias intensivas de alto desempeño", expresó. Posteriormente, presentó la matriz de eficiencia que combina mortalidad estandarizada y uso de recursos estandarizados para identificar unidades eficientes en el cuadrante inferior izquierdo, herramienta analítica cuyos indicadores buscan reducir costos y garantizar que cada intervención aporte valor clínico real. Citó estudios de 2019 que identifican el perfil óptimo de una UCI: autonomía de enfermería para el proceso de weaning, intensivista certificado 24/7 y equipos integrales de nutrición y rehabilitación física. Asimismo, recordó una frase atribuida a Albert Einstein —No todo lo que cuenta puede ser contable, ni todo lo que vale o es valioso lo podemos contar — para subrayar que la calidad también comprende dimensiones humanas difíciles de cuantificar.

De igual manera, compartió experiencias de colaboración con ingeniería biomédica —como el rediseño de camas para facilitar la intubación y la movilización segura — y de implementación de tecnologías para evaluar la respuesta hemodinámica del paciente. "Éstas deben servir tanto al paciente como al equipo de salud; con estas camas podemos hacer pruebas pasivas de elevación de piernas para evaluar la respuesta a volumen y disminuir líquidos innecesarios. La tecnología sola no basta: requiere voluntad, capacitación y evaluación constante; de lo contrario, solo generamos desperdicios muy caros", explicó. Para ilustrar el impacto humano de estas estrategias, presentó además el testimonio de un paciente que logró reintegrarse plenamente con su familia gracias al trabajo coordinado de un equipo multidisciplinario.

Ambos ponentes coincidieron en que la movilización temprana y la nutrición clínica oportuna benefician a todos los pacientes críticos, independientemente de su gravedad, y destacaron que la cultura de calidad, la mejora continua y la autoevaluación son esenciales para optimizar recursos y resultados clínicos. Transformar el paradigma del reposo absoluto en las UCI —concluyeron — implica un cambio cultural sustentado en evidencia científica, liderazgo institucional y colaboración interprofesional, en el que la ingeniería biomédica desempeña un papel estratégico en el diseño de soluciones tecnológicas orientadas al bienestar del paciente.